Qué es la Alquimia?

alquimia

La Alquimia además de ser un proceso físico que pretendía transformar los metales innobles en oro, el trabajo alquímico también tenía un contenido interior o psicológico: transmutar y perfeccionar la materia prima y burda de la que se compone el ser humano, es decir: sus más primitivos y salvajes instintos, en el oro de la individuación y de la perfección del ser, una vez quemados, purificados, destilados y convertidos en emociones e impulsos civilizados e inteligentes con los que vivir de la manera más plena, sana y feliz posible, haciendo cosas productivas en el mundo y prestando un servicio a los demás. También podemos decir que la verdadera alquimia, lejos de pretender encontrar el oro físico, es el estudio y la práctica de la transformación del alma, un trabajo que, partiendo de las reacciones primitivas y condicionadas, vamos hacia el oro de la realización espiritual y práctica en la vida cotidiana. El cambio interno es, en realidad, la transformación más verdadera de todas y, a la larga, el único cambio que realmente importa.

El lenguaje alquímico parece con frecuencia incomprensible y sin sentido, pero lo que ocurre en realidad es que está repleto de códigos, símbolos y referencias que confunden a quien no lo conoce ni trabaja con él. “El alquimista considera esencial esta dificultad de acceso, ya que se trata de transformar la mentalidad del lector a fin de hacerlo capaz de percibir el sentido de los actos descritos“, explica el escritor francés Michel Butor. “El lenguaje alquímico es un instrumento de extrema agilidad que permite describir operaciones con precisión y, al mismo tiempo, situándolas con respecto a una concepción general de la realidad”.

LAS FASES DEL PROCESO ALQUÍMICO

El proceso alquímico consta de cuatro fases:

  1. Calcinatio: Calcinación.
  2. Solutio: Disolución.
  3. Coagulatio: Coagulación.
  4. Sublimatio: Sublimación.

Estas etapas se presentan de este modo para establecer un cierto orden al explicarlas, ya que no ocurren necesariamente así en la vida de nadie, ni siquiera de los alquimistas. Todas y cada una de ellas se ajustan a una pauta individual, sucediendo y actuando de forma cíclica. Las vamos repitiendo en diferentes grados y épocas de nuestra vida puesto que, como en todo, también en esto cada persona hace las cosas de manera diferente e idiosincrásica. No obstante, las etapas como tales son arquetípicas, es decir, son experiencias vitales básicas por las que todos pasamos o debemos pasar y, si nos entregamos a ellas con todo nuestro ser bien abierto y dispuesto, nos conducen de manera constante, a pesar de los muchos rodeos que haya que realizar, hasta el objetivo final, es decir: el opus, la obra alquímica que cada persona debe realizar y alcanzar. Sin embargo, y gracias a nuestra individualidad, unas personas pasan con más frecuencia que otras por determinadas etapas, o bien éstas tienen mayor importancia e influencia para unos que para otros.

Las características principales de cada una de estas fases alquímicas son las siguientes:

CALCINATIO: CALCINACIÓN

La calcinatio es un proceso de combustión y, por lo tanto, una etapa muy relacionada con el elemento fuego. La idea clave aquí es que la/el alquimista calentaba la prima materia hasta que, una vez evaporado el líquido contenido en ella quedaba reducida a cenizas. El simbolismo que rodea a la calcinatio implica casi siempre la frustración de los deseos de recibir sólo para sí, hasta que las emociones relacionadas con ellos se agotan y el viejo rey o el animal salvaje se quema hasta reducirse a su mera esencia.  El fuego purifica de la escoria, es decir: el líquido, el agua, la imagen de la nostalgia de la unión.

SOLUTIO: DISOLUCIÓN

La solutio no sigue necesariamente a la calcinatio, sino que puede precederla o llegar después que ella, con otra etapa entre ambas. La solutio, que significa disolver, representa también una muerte y una transformación, trabajando aquí con el elemento agua y con las emociones. En el opus se coloca la prima materia en el alambique y se la disuelve en agua, con el fin de que se descomponga y se desintegre. Al hacerlo pierde su forma definida y sus propiedades, volviéndose fluida o parte de una mezcla fluida.

COAGULATIO: COAGULACIÓN

Cuando un líquido se coagula empieza a solidificarse. La coagulatio es, por tanto, la transformación de una sustancia hasta entonces fluida o gaseosa en una sustancia sólida. En términos psicológicos es la concreción en la vida real de sentimientos, imágenes, emociones e ideas. Es decir: un proceso de encarnación en virtud del cual cosas incorpóreas llegan a nacer y a tomar forma física, motivo por el que está relacionada con el elemento tierra. La comida, el dinero y el placer sensual están directamente vinculados con la coagulatio, puesto que la idea básica en ella es la encarnación.

SUBLIMATIO: SUBLIMACIÓN

El uso habitual del término sublimación ha estado muy influido por el punto de vista freudiano, entendida así como un intento de eludir los aspectos instintivos más oscuros de uno mismo, de manera que cuando nos referimos a ella en nuestro lenguaje cotidiano solemos darle un tono peyorativo.  Si sublimamos algo en este sentido, lo estamos reprimiendo e intentando vivirlo mediante un desplazamiento al intelecto o al espíritu, para así evitar el dilema de tenerlo que afrontar emocional o concretamente.  En la Alquimia la sublimatio no tiene la menor implicación de escapatoria ni de evitación.  Con frecuencia, los símbolos de la sublimatio son pájaros o figuras aladas, porque está relacionada con el elemento aire y es el proceso por el cual un contenido instintivo se transforma en una imagen.

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